La narración que aquí se edita fue publicada por su autor en la Revista del Río de la Plata, etc. t. IX, Buenos Aires, 1874, págs. 3 y sigs.) Según insinúa Lucio López en sus Recuerdos de viaje (pág. 414, Buenos Aires, 1915, edición de La cultura argentina), acaso fue compuesta en Turín, en 1843.
En el crítico que hay en Gutiérrez escóndese un alma de poeta: de ahí la efusión que vierten estas páginas, en cuya protagonista lucen las perfecciones físicas y morales que prodigó el romanticismo en la mujer, dilatadas, en este caso, con las virtudes de la inteligencia, pues la prometida del capitán de Patricios es lectora de Chateaubriand y de fray Luis de León.
En el crítico que hay en Gutiérrez asoma un corazón de patriota: de ahí el fondo histórico de su actual obra imaginativa, donde se mueven Pedro Fernández, el profesor humanista del colegio de San Carlos, y el padre Rodríguez (sin duda fray Cayetano), y entre el corro popular, que repite el Romance de Rivarola, se perciben los nombres de Saavedra y de Chiclana.
El Capitán de Patricios es un amable fruto -henchido de savias románticas- que ofrece la producción del maestro oreada con brisas de orden y medida, es decir, con brisas de persuasión y estudio.

Jorge Max Rohde.

Abril de 1928.