[1] Cf. Albin Lesky: Historia de la literatura griega, Editorial Gredos, Madrid, 1968, p. 137.

[2] Ver Aramís Quintero: Poesía lírica griega, Editorial Arte y Literatura, Ciudad de La Habana, 1999, p. 54.

[3] Consultar Ángel Crespo: “Introducción” al Cancionero, Ediciones B, Barcelona, 1983.

[4] Cf. Jorge Guillén: Lenguaje y poesía, Alianza Editorial, Madrid, 1972, pp. 75-109.

[5] Idem., p. 109.

[6] Ver Miguel de Santiago: “Introducción” a la Poesía completa de San Juan de la Cruz, Ediciones 29, Barcelona, p. 13 y 14, donde el autor explica minuciosamente la herencia de Garcilaso y Fray Luis que permanece en la poesía de San Juan.

[7] De estas y otras características habla Andrés Couselo en “El eterno novio de toda mujer”, prólogo a Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, Instituto del Libro, La Habana, 1970, pp. 7-16.

[8] Citado por Jorge Guillén en “Bécquer o lo inefable soñado”, Poesía y lenguaje, pp. 113-149. La cita en la página 135.

[9] Idem., pp. 136-137.

[10] Cf. P. Bien, citado por Francisco Rivera en el prólogo a Cien poemas de Kavafis, Monte Ávila Editores, Caracas, 1992.

[11] Sobre estas ideas, consultar a Moshe Kahn: “Introduzione” a Poesie de Paul Celan, Arnoldo Mondadori Editore, Milán, 1986.

[12] Ver Jean-Pierre Lefebvre: “Préface” a Choix de poèmes de Paul Celan, Gallimard, París, 1998, pp. 7-23.

[13] Los adjetivos los usa Vitier en la nota correspondiente al autor en: Cincuenta años de poesía cubana, Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, La Habana, 1952, p. 206.