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HACIA UNA REDEFINICIÓN DE LA CIENCIA
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Claudio Gutiérrez
Presenté este trabajo
como conferenciante invitado al simposio Cerebros y Computadoras de la Academia Nacional de Ciencias de Costa Rica, en San José,
en noviembre de 1998.
El surgimiento de la ciencia cognoscitiva
En los años setenta, y gracias a una iniciativa de la Sloan Foundation, nacen las ciencias cognoscitivas como interciencia, es decir, como un esfuerzo interdisciplinario de los científicos investigadores en alguna de las siguientes disciplinas:
La lingüística, que estudia cómo los seres humanos guardamos y comunicamos el conocimiento por medio del lenguaje.
La psicología cognoscitiva, que trata de aclarar los fenómenos de la percepción, de la atención y de la memoria, y otros parecidos que definen el conocimiento.
La ciencia del cerebro, que analiza los procesos biológicos que sustentan todos los fenómenos del conocimiento.
La filosofía, en varias de sus ramas, a saber: filosofía de la mente, que busca explicar la arquitectura y el funcionamiento de los fenómenos del conocimiento; la epistemología, que trata, entre otras cosas, de determinar los criterios de validez del conocimiento, especialmente el científico; y la lógica, que estudia las estructuras del conocimiento y los procesos de razonamiento en que ellas intervienen.
La informática, que estudia la representación, almacenamiento, transmisión y transformación del conocimiento, especialmente en aparatos de computación digital. En particular, la subespecialidad de la inteligencia artificial, que estudia la posibilidad de dotar a las máquinas de capacidades intelectuales semejantes a las de los seres humanos.
Aunque la aparición formal de la ciencia cognoscitiva surgió de hecho por obra y gracia de una agencia financiadora, los fundamentos teóricos y prácticos para el trabajo común de los practicantes de las ciencias del conocimiento estaban dados desde mucho tiempo atrás por dos acontecimientos de los más importantes del siglo: un avance intelectual, a saber la obra de Alan Turing en metamatemática; y un avance tecnológico, la invención de la computadora digital. El avance intelectual consistió en la definición abstracta, en los años treinta, de una máquina universal capaz de reproducir el funcionamiento de cualquier otra máquina. El avance tecnológico consistió en la construcción concreta de esa máquina, en los años cincuenta, dentro de condiciones de memoria y velocidad de proceso realizables prácticamente.
Este doble fenómeno creó un centro de atracción
irresistible para las, hasta entonces separadas, disciplinas del conocimiento.
Ha demostrado tener envergadura y trascenden- cia suficientes para equiparalo
a las excepcionales gestas de la historia de la ciencia que identificamos
como paradigmas científicos. Podemos considerar pues, en forma conjunta,
a la máquina universal de Turing y a la computadora digital como
el paradigma de la nueva ciencia cognoscitiva contemporánea.
Los antiguos paradigmas de las ciencias del conocimiento
Es conveniente recordar cuál era la situación de las ciencias del conocimiento, por ejemplo la psicología, antes del advenimiento del paradigma informático. Como es bien conocido, el paradigma imperante era el conductismo, inspirado en experiencias con animales (por ejemplo los experimentos de Pavlov sobre reflejos condicionados), y cuyas categorías fundamentales eran las de estímulo y respuesta.
La contribución importante de ese paradigma fue el haber
dado fundamento empírico sólido a la disciplina, en sustitución
de un paradigma anterior, basado en el método introspectivo, con
toda su carga de subjetividad y de falta de observabilidad pública.
Psicólogos alemanes habían postulado en el siglo diecinueve
la introspección
como el método propio de la psicología. Se suponía
que el investigador podía "observar" dentro de sí
los fenómenos psicológicos y con base en esa "observación"
elaborar leyes psicológicas universales. Todavía en los años
cuarenta de este siglo el paradigma persistía, por lo menos en la
llamada antropología filosófica, bajo el ropaje de método
fenomenológico. El representante más conspicuo de este paradigma
en Costa Rica, como muchos recordarán, fue don Teodoro Olarte, que
tanta influencia tuvo en la educación costarricense. Por supuesto
que las "observaciones" introspectivas no podían equipararse
a las observaciones de las ciencias físicas o biológicas,
donde distintos observadores pueden repetir un experimento para comprobar
por sí mismos los resultados y controlar así, por ejercicio
directo de sus sentidos, las conclusiones obtenidas por otros científicos.
El nuevo paradigma informático y sus ventajas
Aunque el paradigma conductista superaba esa dificultad del paradigma introspeccionista, tenía su propio lado flaco. Era el precio que tuvo que pagar por el logro de la objetividad empírica, a saber: la proscripción del vocabulario con que expresamos corrientemente la vida mental, los llamados términos intencionales –como "creer", "procurar", "temer", "esperar", etcétera . Al quedar proscritos de la ciencia, substituidos por referencias a conductas concomitantes externas y observables, resultó que habíamos tirado por la ventana al bebé junto con el agua del baño. Además, ateniéndonos solo a los métodos conductuales, no había manera simple de distinguir, por ejemplo, si la amputación de una pierna era un acto quirúrgico o un acto sádico, por no permitírsenos tomar en cuenta las motivaciones internas y subjetivas de los actores sociales.
Filósofos funcionalistas han podido demostrar, dentro del
paradigma informático, cómo el uso de esos términos
es tan perfectamente justificable en las ciencias sociales como lo es el
uso de comandos poderosos en un lenguaje computacional de alto nivel. Esto
es un ejemplo de las ventajas que ofrece el nuevo paradigma. Todas ellas
se derivan del hecho de que, si en vez de tomar a los animales como modelo
para la comprensión de la mente humana, escogemos a las computadoras
digitales, sus entradas
y salidas serán
tan observables como los estímulos y respuestas
de perros Pavlov; pero además tendremos a la disposición el
programa interno que determina la conducta. Ese programa será observable,
en el sentido de que podemos analizarlo con todas las herramientas de las
ciencias de la informática. Si Francis Bacon nos había recomendado
descubrir en lo más simple las leyes de lo complejo, el tomar como
modelo de la mente humana el comportamiento de un animal o más bien
el de una máquina constituyen estrategias ambas igualmente válidas
desde el punto de vista epistemológico. Pero el modelo de la máquina
resultaba más fructífero, por poderse inspeccionar sus interioridades
directamente, y manipularlas a nuestro antojo, lo que difícilmente
podíamos hacer con la mente del animal. De ahí la superioridad
del paradigma informático sobre el conductista como gran unificador
y fecundador de la ciencia cognoscitiva.
Las nuevas circunstancias del panorama científico
Aspectos de ciencia experimental
Irónicamente, el propio desarrollo de la informática durante los últimos –digamos– veinte años ha venido a empañar la vigencia del paradigma computacional en su pureza de origen. Aunque el modelaje informático sigue siendo útil, los avances recientes más importantes en la ciencia del conocimiento se están obteniendo por un tipo de trabajo muy semejante al que se aplica en las ciencias biológicas. Una gran cantidad de herramientas electrónicas permiten ahora observar procesos cerebrales en seres vivos, incluidos los seres humanos, que no se imaginaban posibles hace apenas un cuarto de siglo. Valga como un ejemplo conspicuo la tecnología PET (Positron Emission Tomography) de la que podemos decir con poca hipérbole que ha hecho posible leer el pensamiento de otra persona en condiciones de laboratorio. Considérense además las técnicas de operación de cerebro abierto con paciente despierto que permiten dialogar con el sujeto mientras se captan señales eléctricas de distintas neuronas de su corteza cerebral o se excitan estas mismas eléctricamente. Tómense en cuenta también los numerosos experimentos con drogas que han permitido identificar con mucha precisión distintos neurotrasmisores y sus variadas funciones en la vida mental.
Considérese también la contribución inmensa de la biología molecular en la identificación de los genes que afectan la vida mental y de sus procesos de activación. O el secuenciamiento del genoma humano, y de genomas de otras especies vivientes o desaparecidas, que proyectan un panorama de unidad de todos los seres vivos. Tales investigaciones han hecho más fácil generalizar los resultados obtenidos de experimentos con diversas especies a las estructuras y procesos de los seres humanos. Podemos citar como ejemplo la comprobación de que el cerebro humano no tiene ni un solo componente (sea neurotrasmisor o estructura neuronal concreta) que no sea común con todos los otros mamíferos. O la de que compartimos más del 98% de los genes propios con el genoma de nuestro pariente más cercano, el Chimpancé. Tales descubrimientos no pueden menos que afectar profundamente los conceptos y métodos de los trabajos en ciencia del conocimiento.
Mención especial entre estos avances, que colocan cada
vez más la ciencia cognoscitiva dentro del paradigma general de las
ciencias empíricas, merece el surgimiento y desarrollo de la topobiología.
Esta es la ciencia del desarrollo, o sea de aquellas circunstancias que
plasman el organismo en crecimiento, incluyendo por supuesto el cerebro,
las cuales no dependen solamente del condicionamiento genético ni
tampoco todavía grandemente del condicionamiento del medio físico
o social. Entre herencia y aprendizaje se ha llegado a identificar como
un tertium, importantísimo
el desarrollo, con sus
propias categorías, procesos y constreñimientos. Piénsese
por ejemplo en el desarrollo del cerebro, donde las neuronas comienzan a
crecer tirando axones y dendritas en todas direcciones, y en cómo
los obstáculos físicos, incluyendo la interposición
de los apéndices de todas las otras neuronas (recuérdese el
hacinamiento de las neuronas en la corteza cerebral), van a determinar en
gran medida qué se conecta con qué. La topobiología
nos ofrece así una especie de geometrización
de la biología, que, guardadas muchas diferencias,
podemos considerarla paralela a la geometrización
de la física instaurada por Einstein: la
presencia de la materia determina el espacio posible, tanto en la astronomía
como en la biología. Creo que, como ha contribuido a mostrarlo la
obra de investigadores como Gerald Edelman y Jean Pierre Changeux, la topobiología
ofrece un elegante recurso explicatorio, típicamente mecanicista,
de la complejidad obtenida por las conexiones neuronales en los cerebros,
especialmente en el humano.
Aspectos de ciencia especulativa
Aparte de ese auge de métodos experimentales aplicables
a la ciencia del conocimiento, que debemos a la creación de herramientas
informáticas, creo distinguir en las circunstancias contemporáneas
un conjunto de movimientos teóricos muy importantes que también
la afectan de manera profunda. Algunos se han originado en los últimos
años; otros tienen más tiempo, pero su aceptación generalizada
es reciente. Todos estos movimientos tienen dos características en
común. La primera es una mayor concentración en el fenómeno
mismo del conocimiento y menos en el objeto conocedor (1). Me parece percibir un interés creciente por el conocimiento
en sí mismo, indiferentemente de quién lo tenga e incluso
de su medio, lo que permite una mayor posibilidad de generalización.
El conocimiento, pareciera, ha pasado a ser hoy más y más
el centro de atención de la ciencia cognoscitiva. La segunda característica
de la situación actual es una creciente valorización del evolucionismo
como factor integrador de los distintos aspectos de las teorías sobre
el conocimiento. Pareciera como sí, en estos momentos, la "máquina
universal de Darwin" hubiera tomado preponderancia sobre la "máquina
universal de Turing" como gran instrumento explicatorio e integrador
de las distintas disciplinas cognoscitivas. Un esquema comparativo entre
estas dos máquinas nos será tal vez útil.
Máquina universal de Turing |
Máquina universal de Darwin |
imita cualquier otra máquina |
se reproduce a sí misma |
programación algorítmica |
adaptación oportunista |
un órgano, una función |
órganos multifuncionales |
Quiero presentar ahora ejemplos concretos de innovaciones
teóricas que justifican mi identificación de esas dos tendencias,
hacia la valoración del conocimiento autónomo y del evolucionismo
generalizado. Y comienzo con uno que parece tender un puente entre las máquinas
de Turing y de Darwin.
vida artificial
El algoritmo genéticode Holland introdujo el evolucionismo dentro de la inteligencia
artificial. (HOLLAND 75) Ahí fructificó
hasta el punto de producir una disciplina independiente: la "vida artificial".
Los trabajos de Thomas Ray y otros hacen patente que el mejor (tal vez el
único) camino para producir una mente digital es el que ha seguido
la evolución para producir la mente orgánica. (RAY 92) El surgimiento de esta nueva
disciplina parece confirmar el concepto de que la evolución es un
algoritmo de carácter totalmente general, independiente de la química
del carbono y susceptible de operar con multitud de materiales y en muy
diferentes universos (por ejemplo, el universo cerrado y digital de la memoria
de una computadora).
Gerald Edelman parte de su experiencia con el sistema inmunológico,
donde pudo comprobar la evolución por selección natural de
los anticuerpos, para postular un sistema parecido de evolución intra-orgánica
en la corteza cerebral. (EDELMAN 92) Esta evolución intra-cortical
explicaría la capacidad "solucionadora de problemas" del
cerebro. Daniel Dennett complementa en la misma línea con su modelo
de pandemonio editorial
para la actividad lingüística de la conciencia. Es la entrada
del evolucionismo hasta lo más íntimo de la mente. (DENNETT 91) Los sujetos de mutación
y selección son en este caso muy particulares: patrones dibujados
por interconexión neuronal en la inmensa población de las
neuronas corticales.
Coevolución de lenguaje y cerebro
Trabajos como el de Terrence W. Deacon parecen haber destronado las teorías innatistas en lingüística asociadas con la obra de Chomsky. (DEACON 97) Tales teorías están siendo sustituidas por una doctrina causal en que el lenguaje como sistema de conocimiento evoluciona tanto como el cerebro mismo, adaptándose a ser "amigable para el niño" que debe aprenderlo. El fenómeno del surgimiento de esta teoría subraya tanto la tendencia a enfocar el conocimiento como sistema autónomo como la importancia de una teoría de la evolución generalizada (independiente del carbono e integradora de múltiples procesos evolutivos, incluso con materiales diferentes).
técnicas de inteligencia
El filósofo e informático francés Pierre Lévy propone una generalización de la informática como técnica de la inteligencia (que bien podría también llamarse técnica del conocimiento). Ofrece ejemplos de técnicas de inteligencia característicos de épocas anteriores de la cultura: la imprenta, la escritura, los procedimientos rapsódicos propios de las culturas ágrafas. En estos últimos, la dramatización, con toda su parafernalia, constituye el método pregráfico de crear y mantener la memoria colectiva de las sociedades. En esa perspectiva, la literatura oral representa la primera forma de realidad virtual que ha conocido la humanidad. (LÉVY 90) Con esta teoría se tiende un puente muy firme entre la ciencia cognoscitiva y las humanidades. Al propio tiempo, se insiste en el carácter objetivo del conocimiento, independiente del conocedor y también del medio en que se realiza.
memes
Richard Dawkins propone una generalización del evolucionismo
para aplicarlo a las construcciones culturales, como por ejemplo el carro
con ruedas de rayos o el fútbol. Estos replicadores culturales reciben
el nombre de memes, que
serían los genes
of the cultural Kingdom. del reino cultural. Su habitat es la mente, y se trasladan de mente en mente, sujetos a la presión
selectiva de la aceptación por seres humanos. (DAWKINS 76) Esta teoría significa
una contribución muy importante a la universalización del
evolucionismo, que ahora resulta aplicable a la cultura con igual derecho
que a la biología. También representa una insistencia radical
en la autonomía del conocimiento, formado por la población
de memes, independientemente de cuál mente les dé alojamiento
transitorio.
R&D
Daniel Dennett generaliza el concepto de investigación y desarrollo (research and development) para abarcar la totalidad de la historia y prehistoria humanas, y más allá, hasta el comienzo de la vida. Basa su osada maniobra intelectual en un concepto de diseño para el cual no hace falta diseñador, sino solamente la capacidad de que cada logro de la selección natural tienda a constreñir las posibilidades de ulterior mutación y selección –requisito que, por supuesto, se cumple en la evolución de las especies–. (DENNETT 95) No solo unifica con ello la ingeniería y la biología (considerada como "ingeniería inversa, pues trata de descubrir el plano del diseño orgánico), sino que asienta una vez más firmemente la independencia del conocimiento con respecto a la mente. Dentro de esta concepción generalizada del diseño es posible decir que la vida premental conoce el diseño, el cual le corresponde reproducir, y mutar.
el conocimiento como factor de producción
Los economistas se reconcilian más y más con la
idea de que el conocimiento es no solo un factor de producción sino
incluso el más importante de todos (2). Para ello debieron superar una idea previa muy arraigada en el
sentido de que el estado de la tecnología en un momento dado debía
considerarse algo tan gratuito como el aire para los efectos del análisis
económico (3). Esta revisión de la teoría
económica tiene especial importancia en un ambiente político-social
en que cada vez se reconoce más la libre competencia (un concepto
esencialmente darvinista) como la base más firme para el desarrollo
de la sociedad.
Perspectiva actual de la Ciencia Cognoscitiva
Nos encontramos con que la ciencia cognoscitiva ha hecho una migración,
por una parte, del concepto estrechamente metodológico, donde se
insistía en las condiciones de validez del conocimiento, hacia un
concepto más bien temático de la ciencia, con concentración
en el objeto de estudio, a saber, el conocimiento. Pero, por otra parte,
podemos considerar que el objeto de nuestra ciencia, el conocimiento, se
ha –por así decirlo– desparramado, tanto hacia afuera (hacia las
humanidades, por los conceptos de memes y de técnicas de inteligencia)
como hacia adentro (hasta las mismas bases genéticas del conocimiento
en la biología molecular). El concepto mismo de conocimiento queda
generalizado, como rasgo omnipresente de la vida, consciente o no. Irónicamente,
vemos aquí reaparecer lo que podríamos identificar como una
herencia rescatable del vitalismo y del teleologismo: la materia organizada,
para sobrevivir, necesita el conocimiento, en todas sus etapas de evolución,
desde la construcción de la primera célula. La historia y
la biología aparecen así indistintamente basadas en el conocimiento,
aunque por supuesto, el conocimiento esté ligado a un "diseño
sin diseñador", en el más puro ambiente epistemológico
mecanicista.
Finalmente, vemos que se ha desarrollado un movimiento
más allá de la interdisciplinariedad, hacia una verdadera
universalidad: reconocemos en la ciencia cognoscitiva contribuciones de
la genética, de la paleontología, de la historia, de la literatura,
pero también de la economía, la medicina, la ingeniería.
Estamos en presencia de un verdadero "mercado común" del
conocimiento, que se amplia en círculos concéntricos, a partir
del primer núcleo de cinco disciplinas fundadoras, bajo el palio
del paradigma supremo, la teoría generalizada de la evolución,
gran super integradora de todas las ciencias... y de las humanidades.
¿Es esto reduccionismo? En un sentido sí lo es, pero
más que todo es universalismo. Universalismo en el sentido en que
las teorías de Einstein son universalistas, por ejemplo, al unificar
la electricidad y el magnetismo, o la física y la geometría.
¿Nos sentiríamos a gusto llamando a Einstein reduccionista,
por buscar hasta su muerte, teorías cada vez más comprensivas?
En el fondo, la ciencia cognoscitiva no podrá sustraerse a los imperativos
de su propio objeto: construir una imagen del universo y todo lo que hay
en él, cada vez más coherente y completa.
Notas
Nota 1 Conocedores específicos, es decir, individuos humanos, animales, computadores, grupo sociales.
Nota 2 Ver Jan Fagerberg y Alvin & Heidi Toffler. (FAGERBERG 94) (TOFFLER 95)
Nota 3 Ver por ejemplo la obra de Robert M. Solow.
(SOLOW 50)
Copyright © 1998 Claudio Gutiérrez